martes, 20 de noviembre de 2012

Ahora.

Que no mentían mis latidos cuando se aceleraban al verte de lejos. Que no lo hacían por cansancio, lo hacían porque querían tenerte cuanto antes. Besarte significaba tener la mente en blanco y la tripa llena de mariposas de colores. Pero que hijas de puta, que cosquillas y que risa tonta incontrolable por su culpa. Que ganas de hacerlas comer plomo, que antes de ser tan jodidamente preciosas y adorables fueron capullos. Capullos inmóviles que no se preocuparon por hacerme feliz.
"Hola, ¿qué tal?¿Harto de tu vida fácil y monótona? Tranquilo, que he llegado. ¿Te gustan las montañas rusas? Perfecto, espero que no te marees y vuelvas a subirte una y otra vez. Mi misión es sacarte de quicio y que te hagas adicto a ello". Arriésgate y firma el contrato. La letra pequeña te la leeré al oído, pero fíate de mí y firma antes.
Sustituir las noches de buscar formas en el gotelé a solas por las noches en las que las busco contigo. Cigarros a pachas, pelearse por la manta y la almohada. Quien se duerma antes pierde y las caricias no valen, que eso es trampa. Que sea aquí y ahora, sin pensar ni en el antes ni en el después, que se pare el tiempo.


Venga, coge el coche, que nos vamos hasta quedarnos tirados con él en cualquier parte. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Que me voy.

Llevo tres copas de indiferencia encima y si me dices que haga las maletas, las hago y nos vamos. Lejos, sin destino fijo pero tan lejos que no puedan encontrarnos. Y si no me lo dices tú, me armo de valor y me voy yo. A una isla desierta llena de espejos. Y pondría la música muy alta, por encima del sonido de las olas del mar. Y bailaría delante de los espejos, hasta que me doliesen los pies, hasta que dejase de sentirme ridícula por hacerlo. Que sí, que claro que me tira más el primer plan, pero el tiempo no está para perderlo y cuando aparezcas a lo mejor me he vuelto una aburrida. Una aburrida de esas que está todo el día en pijama, metida en la cama, con el teléfono al lado por si alguien llama no tener que levantarse.
Eso sí, cuando me vaya pienso dejar una notita en la que ponga: "No pienso volver en dos minutos, ni en tres, a lo mejor vuelvo en siete vidas o ni lo hago. He salido y va para largo. No me esperéis despiertos".
Y así será mi declaración de amor propio, más bonita y absurda que ninguna, pero al menos me hará feliz, y eso es lo que importa.

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes13.

"¿Y ahora qué?", pienso mientras me miro al espejo, llena de lágrimas, tras haber recibido la peor noticia que podían darme. Él se ha ido, pero yo me quedo, siguiendo mi camino sin él al lado, pero tan presente que casi puedo tocarle si cierro los ojos.
Todos nos hemos preguntado alguna vez "¿Que pasará, que haré cuando se mueran?". Y sí, hablo de los abuelos. Personas capaces de decirte miles de veces que tengas cuidado, que como has crecido, que toma 5€ para una coca-cola. Que qué guapo estás.  Te lo preguntas, te respondes y te olvidas. El dolor que se siente cuando pasa no es comparado a nada, ni al peor desamor. Ese pinchazo en el corazón que indica que nunca más podrás abrazarle, o simplemente sentarte a su lado en el sillón y escuchar atentamente sus historias de cuando era joven.
Que malo es el tiempo y que rápido pasa. Desde mis primeros pasos hasta los últimos, los tuyos. El brillo de tus ojos azules al mirar los míos. Lo guapo que eras de joven y como lo seguías siendo hasta hace nada. Tu manía de quedarte dormido viendo la tele y despertarte si te quitaban el canal que estabas viendo. Tu amor por la música. Tu amor por el baile. Tu amor por la pintura. Pero sobre todo, tu amor hacia nosotros, hacia la abuela, que no se queda sola, que estamos ahí para cuidarla.
"-¿Por qué lloras, abuelo? +Porque eres preciosa, y esos ojos azules no merecen estar tristes y menos llorar". Gracias a esa frase, gracias a ti dejé de estar en la sombra, y ahora no pienso volver a entrar en ella. Por ti.
Aquí estarás conmigo, en cada foto, en cada recuerdo, en mi cabeza, en mi pecho. Para siempre, porque las despedidas no me gustan y me niego a que esto lo sea.



Te quiero.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Felicidades, joder.

No te miento si te digo que no me salen palabras para describir nuestra amistad. Bueno, sí: Montaña rusa. La montaña rusa más bonita y adictiva del mundo. Esa a la que todo el mundo quiere subirse, pero en la que nadie aguanta más de dos viajes, sólo tú y yo.
Que me da igual lo que pase, que los polos opuestos se atraen y por unas o por otras siempre vuelven a juntarse.
Muchos momentos contigo, desde huir de un hombre haciéndose una paja a nuestra costa hasta llorar como dos cerdas, que ni en el Diario de Bridget Jones.
Que te quiero, te quiero mucho, te quiero tanto que me encanta discutir contigo para echarte de menos y al volver a estar juntas querernos como nunca.
Nunca te diré lo que tienes que hacer, pero soy muy egoísta y sí te pido una cosa: Que nunca dejes de saquearme la nevera, que no dejes de quedarte con mi ropa.
Siempre contigo, ahora sí, sin fallo. Contra el mundo y sacando las uñas si hace falta.


Te quiero mucho, Carol. Felicidades. Ahora, el 27 de Enero, y el año que viene. Y muchos más.